Bienvenidos

Hola.

Soy Ana Raquel Sanromán. He sido profesora universitaria desde hace ya varios años (por no decir muchos) y cada año es una experiencia formidable porque conozco personas muy diferentes. A veces acompaño, a veces me dejo acompañar, a veces enseño, pero siempre APRENDO.

Me gustan las Tecnologías de Información, me gusta acercar a la gente, me encanta el desarrollo humano y de los humanos. Me gusta la música, la cocina y el cine. Adoro leer y los juegos de mesa, me divierte ser Mamá, me entretiene y me reta.

Y bueno, sobre esto último, alguna vez escribí estas líneas… espero que las disfruten:

Ya llegó tu bebé… ¿Dónde están las instrucciones?

Ana Raquel Sanromán C.

Vamos, seamos sinceros  ¿Realmente leerías un manual para ser Padres si viniera incluido con tú bebé? Probablemente sí lo harías. Yo sinceramente, sólo lo consultaría en casos extremos. Otros lo leerían antes de empezar. Habrá quienes nunca lo leerían y otros más que antes de hacer cualquier movimiento, consultarían si su actuar es el correcto. Pero vamos, no estamos hablando de un aparato… es “tu hijo”, “tu descendencia”, sangre de tu sangre.

Empieza por imaginar, sólo imaginar por lo que está pasando tu bebé. Realmente casi nadie se detiene a pensarlo. Imagínatelo así, “ponte en sus zapatos”,  estás MUY cómodo en el vientre materno, recibes amor por la forma en cómo te habla tu madre y las palmaditas que sientes de tu Padre.  La comodidad se empieza a convertir en incomodidad, ya no cabes, llega el momento de nacer…  ¡Hey! Recuerda que tienes que acomodarte… si, la cabeza, no olvides, la cabeza primero, sino todo puede complicarse. Y piensas:  “uno, dos, qué es esto… duele… como voy a caber por ahí… ¡Auch!…. ¿Seguros que esto es nacer? ¡¡¡Me ahogo!!! No puedo más, ya no hay agua… ¡Cómo voy a respirar! Aagh”.

Y luego, como por arte de magia, un sonido familiar, pero ahora más nítido. Tu curiosidad no puede más… ¿Qué es eso? ¡Cuánta luz! Pero esa voz te hipnotiza… está bien, verdaderamente sientes que todo está bien, esa voz… !Es hermosa! Cuanto amor. Por fin sueltas el cuerpo y vas  acostumbrándote a respirar  tratas de enfocar y encuentras ese rostro… ¡Que alivio! Has pasado por una de las situaciones más PELIGROSAS  de tu vida, y la libraste… ¡FELICIDADES!

Ahora ya eres un “lactante”, eso quiere decir que tu único alimento es la leche, idealmente la materna. ¿Cómo supiste que tenías que alimentarte de la leche materna? Simple. ¡Sí! ¡Simplemente lo supiste! Probablemente el olor de tu Mamá, el instinto y ¡El hambre!  Definitivamente todo tuvo que ver  para que tu lo intuyeras.

Piensa en tus primeras papillas. ¡Otro descubrimiento! Sabores, olores, sensaciones en la boca, podemos hablar de texturas, porqué no, y nuevamente te dejas llevar, vaya que hay novedad en el asunto, y de donde saca Mami todos esos sabores tan diferentes, a veces deliciosos y a veces no tanto. Pero Mamá quiere que pruebes y saborees de este mundo, a través de esta experiencia diferente a lo que conocías. Y qué divertido es ver a Mamá intentando hacerte comer ¡Qué caras! Tú sonríes y ella parece realmente FELIZ.

Ahora ya no te quedas acostado, logras enderezarte, tu cuerpo lo pide, y quieres moverte, que situación tan embarazosa, caes, caes y vuelves a caer, gracias a Mami, siempre en almohadas o cojines, así que, por más embarazoso que sea, a ti te causa risa, una risa única, una risa que hace que Mamá te muestre  la sencillez de su corazón y ría cada vez más, y tu con ella. ¡Que momentos tan felices!

Y una vez gateando… trata de recordar ¿Qué es lo que más llama tu atención? Colores, texturas, sabores, olores, tamaños. ¡Te estás convirtiendo en todo un explorador! Acabas de encontrar algo fantástico que se mueve, se lo enseñas a Mamá y ella pega el grito en el cielo y te quita tu gran descubrimiento, incluso parece dejarlo inmóvil, pero rápidamente suple lo que te quitó con otro objeto, de otras características y por el momento te olvidas de tu primer contacto con otros seres vivos.

Y bien, ¿Te preguntarás? ¿Dónde está el dichoso manual? Si aún no lo has descubierto, te sugiero que trates de detenerte, sí, ahí está la clave, detente tantito en esta vida acelerada y no dejes que ser un adulto serio y responsable le impida  a tu corazón ver lo realmente importante (cfr. “El Principito”) ¿Te gustó recordar o al menos, imaginarte de nuevo como bebé y pensar todo lo que disfrutabas y te gustaba VIVIR? Pues ya lo ves, ya tienes la clave, el manual ya está escrito. Tú lo escribiste y lo tienes en tu sangre.

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